Iñaki Fuentes

Una lección poderosa: actuar para aprender

Algo que he aprendido trabajando con personas muy inteligentes es que la acción genera claridad. Puede sonar simple, pero es sorprendentemente útil: si no sabes qué hacer, haz algo. Cualquier cosa. Incluso si no es la decisión correcta, esa acción te dará información que te ayudará a encontrar el camino correcto.

Muchas veces nos quedamos paralizados esperando la idea perfecta, el plan perfecto o el momento perfecto. Pero lo cierto es que ese momento rara vez llega por sí solo. En cambio, moverte (aunque sea en la dirección equivocada) te da pistas, datos, señales. A veces, lo único que necesitas para avanzar es empezar.

Aplicar esto en el día a día no es tan fácil como parece. Requiere vencer el miedo a equivocarse, aceptar que el error también es parte del proceso, y tener la humildad de corregir el rumbo cuando sea necesario. Pero cuando logras incorporar esta mentalidad a tu rutina, trabajas con más agilidad, aprendes más rápido y tomas mejores decisiones.

Así que ya sabes: si estás atascado, no lo pienses tanto. Haz algo. Lo que aprendas de ese primer paso puede ser justo lo que necesitabas.